Trigo: Una animación interactiva muestra cómo varió la producción en los últimos 20 años en Argentina

Todo una historia. Con la finalización de esta campaña serán 20 las que transcurrieron desde el cambio de milenio. El cereal paso por excelentes, buenos y malos momentos.

En estas dos décadas hay un aspecto central que fue quedando claro y también lo reafirma muy bien, Gustavo Martini, Coordinador de Agricultura del Movimiento CREA.

“El trigo es un cultivo que tiene mucha respuesta a la tecnología y, a su vez, hay muchas tecnologías en la agricultura moderna que se consolidaron y ajustaron en los últimos años, acompañando el mejoramiento genético y la carrera por el aumento de los rendimientos”, dice el técnico.

Mira la animación y selecciona por superficie o rendimiento 

 

Cuando de máximos se trata, según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en el campaña 2001/02 se sembró el mayor hectareaje, 7 millones de toneladas, pero el pico de producción sucedió el año pasado con 19 millones de toneladas cosechadas (6,2 millones de toneladas). Coincidentemente, los pisos, de rinde y superficie sembrada, sucedieron en la misma campaña: el ciclo 2009/10 se sembraron 3,3 millones de hectáreas y se produjeron 7,9 millones de toneladas.

Como parte de estas dos décadas, se destacan dos  sensibles tendencias. Aunque la superficie mantenga cierta estabilidad o tienda a disminuir, la producción aumenta, cuando se combinan bien la genética, la nutrición y la protección vegetal.

“El trigo es un cultivo que responde fuertemente a la nutrición vegetal balanceada y al manejo sanitario, que permitieron explorar nuevos techos de rendimiento y sostener pisos que hace algunos años eran muy difíciles de conseguir”, dice Martini.

Asimismo, se remarcó en las últimas campañas, según el técnico del Movimiento, que el cereal empezó a ser una oportunidad firme de negocio en algunos ambientes productivos.

“Esta posibilidad de sembrar el cultivo en algunos ambientes del campo donde los márgenes son superadores, obligó a los productores a hacer un trazo fino en el manejo productivo. Entonces, esa buena genética, nutrición y protección se puso en juego en ambientes favorables y en situaciones donde el negocio potencial era cierto”, afirma.

 

 

Fuente: infocampo.com.ar

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